4 de junio de 2007

Hogar, dulce y cerrado hogar

Texto por Bárbara Bonfili, cidade de Trelew, província de Chubut, Argentina.


El homo trinidarius

El homo trinidarius, también conocido como trinidario, es un mamífero perteneciente a la familia hominidae del orden de los primates, asignado a la clase mamalia dentro del reino animal.

El trinidario medio se caracteriza por residir fuera de su lugar de origen a partir de las dos décadas de vida (cifra promedio), momento en el que emprende un viaje migratorio hacia la ciudad cosmopolita, y constituye su nueva guarida en una gran cueva, que llamaremos “Residencia”, a la cual describiremos luego; cuenta con un certificado en el que consta su calidad de estudiante[1], aunque sus acciones no siempre la confirman; está necesitado de constante contacto físico y emocional con otros ejemplares -característica que lo asemeja al ser humano-; tiene hábitos nocturnos –particularidad que comparte con los lémures pigmeos, de la familia cheirogaleidae de los primates-; una vez constituida su nueva guarida, el trinidario lleva una vida de casi completa reclusión y sus relaciones se ven limitadas a las endotrinidarias.

El trinidario habita en la ciudad de Buenos Aires, en Argentina, en una gran cueva que posee compartimentos en los que moran de uno a cinco trinidarios; hemos detectado una relación inversa entre la cantidad de ejemplares en cada sector y la capacidad de satisfacción de las necesidades alimenticias, de abrigo, etc., tanto cuantitativa como cualitativamente. Existen tres ámbitos exteriores que pueden ser considerados como extensiones de la morada: el primero, conocido como “el quiosco”, ubicado a unos cincuenta metros de la residencia, es un espacio relativamente reducido, que suele ser concurrido por seres humanos, al que los trinidarios se dirigen a ingerir alcohol y, en ciertas ocasiones, alimentos de tipo chatarra[2]. El segundo recinto se encuentra a unos doscientos metros de la cueva y los trinidarios se refieren a este como “el bar”, al que concurren frecuentemente. Allí se dedican a ingerir grandes cantidades de alcohol y a realizar juegos colectivos de naturaleza extraña. El tercer ambiente es una construcción similar a un gran galpón, ubicado a casi seiscientos metros de distancia, al que la mayor parte de los especímenes concurren los días jueves, en el cual escuchan melodías de dudosa calidad, y en la oscuridad mueven sus cuerpos al ritmo de los sonidos, mientras llevan a cabo marginales actos de socialización con sujetos exotrinidarios. En este ámbito, conocido como “Goa”, también se produce la ingesta de alcohol en grandes cantidades.

Como ya hemos mencionado, la vida del trinidario es esencialmente recluida; podemos encontrar a estas peculiares criaturas transitando los pasillos de la cueva, realizando actos de socialización endotrinidarios en los compartimentos, o bien en alguno de los tres espacios mencionados previamente. Sin embargo, cabe mencionar la existencia de otro ámbito en el que el trinidario se desenvuelve eventualmente: el establecimiento estudiantil. La frecuencia de visitas a este lugar varía de un espécimen a otro (pueden ser visitas diarias, semanales o incluso mensuales, en los casos en que el trinidario sólo busca seguir siendo acreedor de su certificado de estudiante).

Dentro de la comunidad trinidaria existen algunos ejemplares que, además de concurrir frecuentemente al establecimiento estudiantil, se dedican a una marginal actividad conocida como lectura, mediante la cual introducen información en su memoria. Estos extraños individuos suelen concurrir con menor frecuencia a los ámbitos-extensión.

La estructura social de los trinidarios está marcada por la agrupación de los ejemplares en pequeños grupos con variados niveles de interrelación. Las causas de las agrupaciones, que llamaremos amistades, pueden ser enumeradas como:

Temporales: hemos observado que los individuos que llegan a la cueva en temporada baja (febrero y principios de marzo) tienden a acercarse rápidamente, constituyendo relaciones intensas pero predominantemente superficiales, mediante las cuales sacian sus necesidades de contacto físico y emocional.

Sectoriales: otro de los factores que incide en el contacto predominantemente emocional es el hecho de morar en un mismo compartimento; al verse obligados a encontrarse constantemente, los trinidarios constituyen una amistad.

Por afinidad: hemos notado que en algunos de los grupos trinidarios sus miembros gustan de las mismas cosas, realizan las mismas actividades, por lo que se reúnen a hacerlas juntos.

Por procedencia: al haber trinidarios llegados de países extranjeros, en ocasiones la sensación de lejanía los lleva a relacionarse con ejemplares de su mismo origen, aunque esta dependencia se extiende durante la primera temporada, luego de la cual el trinidario extranjero se siente preparado para acercarse a individuos de otras nacionalidades.

Por antigüedad: los trinidarios mayores, que ya han vivido numerosas temporadas en la cueva, tienden a relacionarse entre ellos dejando de lado a los recién llegados. Creemos que esto se debe a la disparidad de situaciones emocionales que están viviendo unos y otros. Este caso es similar al de los trinidarios extranjeros, ya que el aislamiento sólo se prolonga durante la primera temporada.

Estos grupos no son cerrados, sino que un mismo trinidario puede ser parte constitutiva de más de uno de ellos. También existen los casos de trinidarios a los que no es posible encasillar en un grupo, sin que esto implique una actitud de hostilidad hacia sus congéneres.

Las relaciones físicas o afectivas de carácter amatorio suelen ser efímeras, dándose un fenómeno de circulación de numerosos especímenes femeninos por un mismo macho, e inversamente, circulación de numerosos especímenes masculinos por una misma hembra. Esto se inscribe en un régimen de monogamia aparente y poligamia práctica, en el que las relaciones pueden ser secretas o públicas[3]. Existen algunos casos de monogamia real constituidos en las relaciones cuasiconyugales, que constituyen casos excepcionales.

Los trinidarios son esencialmente herbívoros, aunque la mayor parte de la comunidad basa su alimentación en dos elementos principales: el arroz y los fideos, acompañados por la sal y el aceite, y en ocasiones especiales alguna variedad de embutidos. La minoría restante, predominantemente extranjera, se alimenta en base a una dieta ostentosa que incluye comestibles de lujo, tales como la carne animal y las pastas elaboradas, que frecuentemente acompañan con postres, como el helado.

La vida en la comunidad discurre entre los meses de febrero-marzo y noviembre-diciembre. Después de este período los trinidarios evolucionan a otras formas de convivencia o independencia, o bien reinciden, transformándose en trinidarios mayores para el ciclo próximo.


[1] Dícese del espécimen que concurre a un establecimiento estudiantil, en este caso de grado superior.

[2] Alimentos con excesivos contenidos de calorías y grasas.

[3] Nota de la autora: el secreto es una identidad utópica en la comunidad trinidaria, por lo que entendemos por secreto, un dato que no ha tomado carácter público, lo cual no quita que todos estén enterados del asunto.

No hay comentarios: